martes, 28 de abril de 2009

Ciclo de Conversatorios de Vivienda y Hábitat del Estado Miranda

Con el CICLO DE CONVERSATORIOS SOBRE VIVIENDA Y HÁBITAT el INVIHAMI busca reconocer la pluralidad de pensamiento y las particularidades sociales y culturales de nuestras comunidades del Estado Miranda. Esta propuesta se enmarca dentro de los valores fundamentales de un gobierno democrático como son el pluralismo, la transparencia, la inclusión, la tolerancia, el diálogo y el intercambio entre el saber popular, profesional y académico, con el objetivo de generar una política sostenible que atienda a nuestros principales beneficiarios: los más pobres de los pobres de nuestro estado.
La participación de los diferentes actores en la toma de decisiones y en el diseño de los programas de vivienda y hábitat debe incluir así a los especialistas en la materia, a las comunidades destinatarias y a las institucionesinvolucradas: se trata de pensar y construir con la gente.

El DERECHO A UNA VIVIENDA ADECUADA COMO FUNDAMENTO DE LA INTERVENCIÓN DEL INVIHAMI
El Gobierno de Miranda es respetuoso de este derecho fundamental que surge de la aplicación del artículo 11 del Pacto Internacional de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la Organización de Naciones Unidas, ratificado por Venezuela. Así, de acuerdo a la Observación General Nº 4, “El derecho a una vivienda adecuada”, recogido en el artículo 82 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, tiene como aspectos esenciales los siguientes:
a. Seguridad jurídica: La tenencia adopta una variedad de formas, como el alquiler (público y privado), la vivienda en cooperativa, el arriendo, la ocupación por el propietario, la vivienda de emergencia y los asentamientos informales, incluida la ocupación de tierra o propiedad. Sea cual fuere el tipo de tenencia, todas las personas deben gozar de cierto grado de seguridad de tenencia que les garantice una protección legal contra el desahucio, el hostigamiento u otras amenazas. Por consiguiente, los Estados Partes deben adoptar inmediatamente medidas destinadas a conferir seguridad legal de tenencia a las personas y los hogares que en la actualidad carezcan de esa protección consultando verdaderamente a las personas y grupos afectados.
b. Disponibilidad de servicios, materiales, facilidades e infraestructura: Una vivienda adecuada debe contener ciertos servicios indispensables para la salud, la seguridad, la comodidad y la nutrición. Todos los beneficiarios del derecho a una vivienda adecuada deberían tener acceso permanente a recursos naturales y comunes, a agua potable, a energía para la cocina, la calefacción y el alumbrado, a instalaciones sanitarias y de aseo, de almacenamiento de alimentos, de eliminación de desechos, de drenaje y a servicios de emergencia.
c. Gastos soportables: Los gastos personales o del hogar que entraña la vivienda deberían ser de un nivel que no impidiera ni comprometiera el logro y la satisfacción de otras necesidades básicas. Los Estados partes deberían adoptar medidas para garantizar que el porcentaje de los gastos de vivienda sean, en general, conmensurados con los niveles de ingreso. Los Estados partes deberían crear subsidios de vivienda para los que no pueden costearse una vivienda, así como formas y niveles de financiación que correspondan adecuadamente a las necesidades de vivienda (…).
d. Habitabilidad: Una vivienda adecuada debe ser habitable, en sentido de poder ofrecer espacio adecuado a sus ocupantes y de protegerlos del frío, la humedad, el calor, la lluvia, el viento u otras amenazas para la salud, de riesgos estructurales y de vectores de enfermedad. Debe garantizar también la seguridad física de los ocupantes (…).
e. Asequibilidad: La vivienda adecuada debe ser asequible a los que tengan derecho. Debe concederse a los grupos en situación de desventaja un acceso pleno y sostenible a los recursos adecuados para conseguir una vivienda. Debería garantizarse cierto grado de consideración prioritaria en la esfera de la vivienda a los grupos desfavorecidos como las personas de edad, los niños, los incapacitados físicos, los enfermos terminales, los individuos VIH positivos, las personas con problemas médicos persistentes, los enfermos mentales, las víctimas de desastres naturales, las personas que viven en zonas en que suelen producirse desastres, y otros grupos de personas. Tanto las disposiciones como la política en materia de vivienda deben tener plenamente en cuenta las necesidades especiales de esos grupos. En muchos Estados Partes, el mayor acceso a la tierra por sectores desprovistos de tierra o empobrecidos de la sociedad, debería ser el centro del objetivo de la política. Los Estados deben asumir obligaciones apreciables destinadas a apoyar el derecho de todos a un lugar seguro para vivir en paz y dignidad, incluido el acceso a la tierra como derecho.
f. Lugar: La vivienda adecuada debe encontrarse en un lugar que permita el acceso a las opciones de empleo, los servicios de atención de la salud, centros de atención para niños, escuelas y otros servicios sociales. Esto es particularmente cierto en ciudades grandes y zonas rurales donde los costos temporales y financieros para llegar a los lugares de trabajo y volver de ellos puede imponer exigencias excesivas en los presupuestos de las familias pobres.De manera semejante, la vivienda no debe construirse en lugares contaminados ni en la proximidad inmediata de fuentes de contaminación que amenazan el derecho a la salud de los habitantes.
g. Adecuación cultural: La manera en que se construye la vivienda, los materiales de construcción utilizados y las políticas en que se apoyan deben permitir adecuadamente la expresión de la identidad cultural y la diversidad de la vivienda. Las actividades vinculadas al desarrollo o la modernización en la esfera de la vivienda deben velar porque no se sacrifiquen las dimensiones culturales de la vivienda y porque se aseguren, entre otros, los servicios tecnológicos modernos.

jueves, 12 de febrero de 2009

Aura Anzola reside en Guatire lo único que se le quedó en Lídice fue su corazón

Por la entrada de Agua Salud, hasta llegar a la cima de esa montaña, pasando por el Manicomio, se encuentra el sector Lídice, localidad que posee una estructura similar a todos los otros barrios de Caracas, en el mismo se nota la falta de espacios públicos y la cantidad de casas que se desarrollan simultáneamente con el barrio. Esta parte de la ciudad a pesar de ya estar en una cota más alta de la misma busca elevarse más demostrando que la tendencia de crecimiento es vertical.

Sus callejones son laberintos, donde la educación tal vez se pierda y no logre su cometido que es iluminar las mentes de los habitantes del barrio. Definitivamente que para surgir en esas condiciones se tiene que ser realmente especial, sin embargo los barrios son lugares de esperanzas, donde se realizan festejos, bailes, fiestas, festivales, y campeonatos deportivos.

Las casas están muy lejos de ser el lugar donde vives, son castillos, cada habitante se siente como un rey, no hay que los llene mas de orgullo, que el honor de haber construido la casa y levantarla, ese levantamiento crece como una colmena, en cada piso siguiente habita la hija cuando se casa, el hijo con su mujer y sus niños, todos viviendo bajo el imperio matriarcal de la abeja reina.

Ya esos ladrillos no son simplemente una solución habitacional que surgió de la necesidad de vivienda de los emigrantes del campo, ya tienen historia, ya tienen identidad, ya tienen sus iglesias, ya su proceso de creación de recuerdos e identidad se encuentra avanzada. Todos estos sentimientos se conjugan con la sensación de que el lugar donde duermes es absolutamente tuyo y nadie te lo puede quitar, tan suyas son esas casas como lo son sus pensamientos, son sus hogares, sus santuarios.

Así se sentía mi abuela Aura Anzola, a pesar de vivir 40 años despertándose con el llanto de una novia que le asesinaron al novio, o una madre a la cual su hijo lo ajusticiaron por la venta de drogas, o un homicida pidiendo clemencia, pues los mismos delincuentes, son jueces, abogados y clientes. La despertaba el llanto pues ya el sonido de los disparos no era suficiente para perder el sueño. Pues con todo esto que yo presencie de niño, no era suficiente para que mi abuela se quisiera ir de ahí. Y a pesar de ello y de los callejones medievales del barrio los hijos de Aura Anzola les legó la luz, y surgieron, estudiaron, progresaron, y asumieron como primer acto de superación mudarse del barrio. Tal vez los hijos tomaron con frialdad dejar el lugar donde se criaron, donde tuvieron su primer novio o novia, o su primer hijo, porque irse era su meta de vida.

No había tarea mas difícil para mi padre y mis tíos, que convencer a mi abuela que podría vivir en un lugar mejor, en un lugar donde no se tiene que ver a una persona pasándole coleto a una mancha de sangre, fueron años y años de intentar convencerla; ella siempre dijo que fue ese barrio el que la ayudo a verlas y verlos crecer, ella siempre alegó, cómo junto con mi abuelo empezaron con unas láminas de hierro que sobraron de una empresa las primeras paredes de la casa, poco a poco le construyeron un anillo de bloques, y después su techo. Honor al dicho que dice que el último techo de la casa siempre es de zinc, porque nunca se sabe cuando se sacara el otro piso.

Ya con tanta insistencia por parte de sus hijos, mi abuela salió de Lídice, hoy en día vive en una casa en Guatire, donde la dinámica es muy diferente, las personas muy diferentes, y quizás lo que más le molesta a mi abuela, que ya no esta José el bodeguero de la esquina que vendía pan de horno, o chucho su compadre del mondongo los domingos. Le dieron una casa muy bonita, pero que no incorporaba recuerdos, ni amigos, una nueva urbanización urgida de costumbres, necesitada de carácter.

“Aura Anzola reside en Guatire lo único que se le quedó en Lídice fue su corazón”


Por Rocky, estudiante de urbanismo. Materia Electiva: Situaciòn de la Vivienda y el Hàbitat en Venezuela


domingo, 1 de febrero de 2009

domingo, 4 de enero de 2009

Pésebres Andinos


Tengo el recuerdo más bello de mi infancia sobre la Navidad. En mi casa, tuvimos la tradición, mientras vivió mi padre de dedicar de dos a tres días a la "construcción" del Pésebre. Léase bien, construcción, pues ocupababa no menos de un área de 20m2 y se entremezclaba con un gran árbol Maitín que estaba en el área social de la casa, rodeado de jardines y la parrillera.
En esta Navidad, no visisté tantos pésebres, más bien poquísimos y las fotos que tengo son bastante malas, la Palm no se destaca por tener una decente cámara de fotografía.
Pero no quería dejar pasar esta navidad sin expresar este sentimiento. Además el Niño Jesús, para quiénes somos cristianos está simbólicamente allí en ese establo. Niño Dios cuida a todos los niños del mundo, cuida a mi familia.

Bueno hablar de cultura popular es un atrevimiento de mi parte, pero sin duda que esta es una tradición que compartimos muchos, la cual espero no pérdamos nunca.


Foto: Mi hija contemplando el Pésebre del Seminario San Buenaventura. Mérida

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Y Dios me hizo mujer...


Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.

Texto: Gioconda Belli
imagen: Mujer en la Ventana. Salvador Dali

jueves, 13 de noviembre de 2008

De que color es la ciudad...

Arturo y Daniel y demás estudiantes de urbanismo, que IDEA tan brillante.... Los felicito

martes, 28 de octubre de 2008

Viajeras...


Mi compañerita es una excelente viajera, hasta ya es una experta tomando fotos.

Aquí vamos en una Bus Turístico en Zacatecas, México. Cuyo centro histórico es Patrimonio de la Humanidad.